Conferencia de la presentación del libro de Raúl Vaimberg en iPsi

 

“Psicoterapia de grupo. Psicoterapia de grupo online”

A modo de Introducción

Es un placer presentar este libro en iPsi, lugar en el cual se inició el recorrido clínico de la segunda parte. Es el producto de las experiencias y los conocimientos acumulados a lo largo de la vida y especialmente de más de treinta años de experiencia profesional.

Pere Folch y Valentín Barenblit, me han acompañado de diversas maneras, además de la efectiva de ser co-escritores del prólogo, fundamentalmente transmitiéndome a lo largo del tiempo su actitud clínica (al lado del paciente, con una escucha atenta) y el amor por el discurso y la pasión por la palabra (Pere) y el amor por la comprensión social de los fenómenos psicológicos (Valentín).

Psicoanálisis, neurofisiología, sociología, nuevas tecnologías y arte son los conocimientos que dan fundamento a las Psicoterapias e Intervenciones mediadas tecnológicamente (PMT e IMT). A partir de la extensión del sistema nervioso por las redes tecnológicas esparcidas por el planeta (idea fundamental de Marshal McLuhan), se produce una continuidad de las redes neuronales a través de las redes sociales y una internalización de las redes sociales en la configuración y arquitectura de las redes neuronales del presente y del futuro.

En cuanto a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación aparecen críticas sobre su capacidad de producir desubjetivización, banalización, hiperconexión y aislamiento. Nos preguntamos si ¿podemos encaminar o enriquecer estos nuevos fenómenos de comunicación mediada tecnológicamente en la línea de la intersubjetización, de la transformación social y de nuevos paradigmas sobre el poder? También si ¿estamos frente al desarrollo de una nueva modalidad de totemismo, en el cual el tótem es sustituido por los soportes tecnológicos de la comunicación online y el grupo tribal por la vivencia del continuum experiencial de la vida en el espacio físico y la vida en la pantalla?

El cambio fundamental en el mundo de las comunicaciones ha sido el nacimiento de lo que Manuel Castells ha llamado “autocomunicación de masas”. Es autocomunicación porque el emisor decide el mensaje de forma autónoma, designa a los posibles receptores y selecciona a los mensajes de las redes que quiere recuperar. La autocomunicación de masas se basa en redes horizontales de comunicación interactiva que proporcionan la plataforma tecnológica para la construcción de la autonomía del actor social, ya sea individual o colectivo.

¿Qué es lo nuevo? pienso que la velocidad y simultaneidad en la transmisión de información a través del planeta genera una nueva fisiología y geografías deslocalizadas espacialmente. En las plazas públicas ubicadas en los nuevos ombligos de la ciudad confluyen virtualmente las aldeas globalizadas.

En la psicología de las masas freudiana la comunicación de masas se organiza en torno a la figura de un líder narcisista y autoritario, aunque aparece la fratria como la forma natural de evolución de la figura de padre todopoderoso. La instalación de la fratria en la estructura social sustituyendo al padre-tótem con el soporte de una infraestructura tecnológica horizontal y facilitadora de autonomía, constituirían las bases de un nuevo totemismo informacional.

Las nuevas transformaciones sociales se producen en un híbrido de ciberespacio y espacio urbano, es lo que Castells denomina el espacio de la autonomía (movimientos sociales iniciados en el ciberespacio y cristalizados en plazas urbanas de alto contenido simbólico como la Plaza Catalunya o la Plaza del Sol en el reciente movimiento de los indignados o la plaza Tahrir en el Cairo). En las transformaciones producidas en psicoterapia, el ciberespacio es un hibrido virtual-presencial. Los movimientos suelen comenzar en las redes virtuales, pero se convierten en momentos transformadores al ocupar el espacio físico de la relación terapéutica presencial. Y viceversa, los movimientos iniciados en la relación terapéutica presencial, se internalizan en el espacio virtual, cercano al espacio interior, siempre que no esté saturado de información.

Entrando en el campo específico del libro, trabajaremos sobre las siguientes cuatro preguntas:

  • ¿Porque el interés en la psicoterapia de grupo?
  • ¿Porque el interés en las psicoterapias e intervenciones tecnológicamente mediadas?
  • ¿Cómo se desarrolla este libro?
  • ¿Cuáles son las transformaciones en el encuadre de las psicoterapias online? Desde el diván y el escenario a la pantalla.

¿Porque el interés en la psicoterapia de grupo?

Desde mis comienzos profesionales, pasando por la facultad de medicina y la especialización en psiquiatría, psicodrama y psicoanálisis surgió el interés por los grupos.

Este interés se gesta en los grupos en los que participamos y que nos constituyen, al principio la familia, posteriormente la intensa vida grupal en la adolescencia marcan los cimientos de la personalidad y una forma de subjetividad social. En los períodos de gobiernos dictatoriales las prohibiciones de agruparse y de manifestarse expresivamente con el cuerpo fueron señalando una frontera, de un lado quedaban en evidencia los fenómenos que podían tener fuerza transformadora, del otro lado de la frontera procedimientos para homogeneizar y controlar la subjetividad e imponer una ideología.

Posteriormente la experiencia en el hospital psiquiátrico mostró que el grupo era el lenguaje natural para abordar la patología mental severa. La experiencia de la migración hizo evidente la necesidad de reconstruir el grupo externo como forma de reparar los duelos sufridos en el grupo interno que va migrando junto con el cuerpo y con la mente.

Los grupos en los que participamos a lo largo de nuestra vida configuran una historia propia, con los años parece que tienden a disminuir en intensidad, trasladándose esa energía a la familia y al entorno grupal cercano. Sin embargo en la medida en que avanzamos en el tiempo vuelven a recobrar fuerza los grupos de amigos, los grupos de identidad profesional. Las asambleas internas que se dramatizan en nuestra mente comienzan a estar nutridas por los familiares, amigos, maestros, pacientes y alumnos que nos acompañaron en los distintos grupos de nuestra vida.

Lo grupos de psicoterapia en los que participamos como profesionales, guardan un lugar significativo dentro de esta asamblea de grupos internos y se constituyen como una pequeña federación. Últimamente la extensión del espacio grupal hacia el ciberespacio abre nuevas posibilidades de grupos psicoterapéuticos, de formación, equipos profesionales y de investigación, ahora extendidos a todo o casi todo el planeta.

¿Porque el interés en las psicoterapias e intervenciones mediadas tecnológicamente?

Son los pacientes los que me han ido llevando por este apasionante camino, enseñándome lo que había que hacer, cómo y cuándo. Vivimos en un espacio mixto online presencial; los más jóvenes lo viven con mayor implicación (observemos el fenómeno de la comunicación a través de multipantallas simultáneas al mismo tiempo que la relación presencial) y probablemente mayor habilidad para discriminar la pertinencia de cada uno de los encuadres posibles, aunque también con mayores riesgos agregados. Actualmente en  salud mental pública, creo que las intervenciones mediadas tecnológicamente en el campo de la prevención, la atención y la organización, constituyen los recursos con mayor capacidad de acceso y menor coste económico con los que podemos contar.

Me pregunto cómo serán las psicoterapias dentro de 10 años y creo identificar en estas nuevas modalidades de intervención los reflejos del futuro. Los niños y los jóvenes viven activamente en las pantallas ¿será parte de nuestra responsabilidad acompañar estos procesos de transformación, cuidando, aportando y aprendiendo de ellos?

¿Cómo se desarrolla este libro?

A modo de guía rápida, esta obra se compone de dos partes. La primera trata sobre la psicoterapia de grupo desde una perspectiva que integra diferentes tendencias teórico técnicas de las últimas décadas.

Realizamos un estudio desde los orígenes de la cultura hasta los nuevos fenómenos del ciberespacio. Desarrollamos una concepción integradora de la psicoterapia de grupo a partir de conceptualizaciones de los autores más importantes del siglo pasado. Se estudian los macroprocesos y microprocesos terapéuticos en grupos de psicoterapia online a partir de los descubrimientos que permiten los análisis informatizados de extensísimos textos registrados en los foros psicoterapéuticos online.

Hay un capítulo de técnica que intenta introducir nuevas alternativas que requieren la particularidad de las intervenciones mediadas tecnológicamente.
La segunda parte describe las bases de las psicoterapias online: 1) estructura tecnosocial y estructura psicopatológica, 2) relación virtualidad presencialidad, 3) utilización de las características de la comunicación online (transformaciones del encuadre) y 4) el rol de psicoterapeuta online.

En el capítulo 7 se desarrollan los fundamentos teóricos y el proceso de construcción de un instrumento no estándar de observación indirecta elaborado ad hoc, a partir del marco teórico y del texto producido y que denominamos PSICAT.G (análisis de categorías psicológicas para grupos).

Se desarrollan las conceptualizaciones teóricas, se presentan los resultados obtenidos y las conclusiones de los diversos estudios realizados a partir de la investigación de un grupo de psicoterapia online/presencial desarrollada a lo largo de tres años. La metodología de investigación empleada fue ampliamente desarrollada en una tesis doctoral que precede a las investigaciones desarrolladas en este libro.

Es la primera obra en el mundo que trabaja sistematizadamente la temática de las psicoterapias e intervenciones de grupo online y establece las bases de las mismas.

¿Cuáles son las transformaciones en el encuadre de las psicoterapias online?. Desde el diván y el escenario a la pantalla

La redefinición del encuadre espacio temporal que requiere el traslado del diván y del escenario a las pantallas merece algunas reflexiones. En primer lugar, estoy de acuerdo con Pere Folch sobre el proceso que vivimos de fuga del diván y de la palabra a la acción. Por otro lado la reproductibilidad tecnológica y la fragmentación y saturación de información, desubjetivizan y restan sentido a los escenarios que sufren una pérdida de espesor de significado.

En un vuelo entre New York y Burbank Steven Soderbergh relata que durante cinco horas y media, su vecino de asiento estuvo mirando en una pantalla media docena de acciones a las cuales les había eliminado todo tipo de diálogos y narraciones. Repetía indefinidamente esta secuencia de acciones sobre temas extravagantes, mutilaciones y pornografía.

(Abril, 2013. Director Steven Soderbergh at the 56th San Francisco International Film Festival. http://www.deadline.com/2013/04/steven-soderbergh-state-of-cinema-address/)

Las psicoterapias e intervenciones mediadas tecnológicamente intentan  recuperar en la pantalla el discurso, la  intersubjetividad y la capacidad de transformación y si el discurso ha sido eliminado intenta crearlo. Decía hace unos días un paciente joven, aislado e hiperconectado a la pantalla:

“Para mí la experiencia es vivida en múltiples fragmentos, que cambian rápidamente como a golpes y siento un tremendo desgano”. Se le propuso además de una sesión semanal, un post diario en un foro textual bipersonal.

Describamos alguna de las transformaciones acontecidas en el espacio y el tiempo en el ciberespacio. Si estudiamos la percepción del espacio a través del análisis de la arquitectura de las ciudades a lo largo de la historia podemos observar que: en época de los griegos el amor discurre por la superficie del cuerpo, cuyo valor es paralelo a las superficies del espacio urbano. Postulaban la existencia de un vínculo erótico entre el ciudadano y la ciudad y una analogía directa entre cuerpo y edificio. En Roma las ciudades se estructuraban por relaciones geométricas, principalmente las simetrías bilaterales, una ingeniería lineal, una orientación clara y precisa del espacio (probablemente motivado por la necesidad de control de un gran imperio de difícil estabilidad). Del 500 al 1000 d.C. abadías y monasterios aislados y provistos de murallas ofrecían refugio, los señores feudales ofrecían protección a cambio de una servidumbre perpetua.

Williams Harvey en 1628, realiza una serie de descubrimientos sobre la “circulación de la sangre”, inaugurando una revolución en la concepción del cuerpo. Las nuevas ideas coincidieron con el nacimiento del capitalismo moderno. Adam Smith supuso que el mercado libre de trabajo y de bienes operaba de una manera muy semejante que la circulación de la sangre por el cuerpo y con unas consecuencias revitalizadoras muy similares. Los planificadores urbanos trataban de convertir a la ciudad en un lugar con arterias y venas fluidas en las que las personas circularan cómo saludables corpúsculos sanguíneos.

A partir de la Revolución francesa, la visión de la fraternidad en las relaciones humanas, se expresaba como carne que toca carne; la visión de la libertad en el espacio y el tiempo se expresaba como un volumen vacío. En lugar de la pesadilla de una masa de cuerpos corriendo juntos sin control por un espacio sin límites, como temía Le Bon, la revolución mostró como las multitudes de ciudadanos se apaciguaban cada vez más en los grandes volúmenes abiertos donde la revolución escenificaba sus acontecimientos públicos más importantes.

Sin embargo, cuanto más cómodo se encontraba el cuerpo en movimiento, tanto más se aislaba socialmente, viajando solo y en silencio. La silla y el café constituían un nuevo espacio de pasividad, individualidad y comodidad. La calle, el ferrocarril, el metro y el autobús se convirtieron en lugares en los cuales predominó la mirada sobre el discurso. Calefacción central, iluminación interior, aire acondicionado, eliminación de desperdicios, aíslan a los edificios del entorno (Carne y piedra, Richard Sennett, discípulo de Michel Foucault).

El ciberespacio, recoge estas características de un espacio vacío y de libertad, pero también de un cuerpo cómoda y estáticamente ubicado delante de la pantalla, aislado del espacio físico. Creo que esta es la contradicción con la cual nos toca trabajar en las PMT. Aunque siempre se reactivan, tal vez mas en las sesiones presenciales, las estructuras inconscientes del cuerpo y del espacio que hemos recorrido a lo largo de la historia de la cultura.

Necesitamos crear un espacio fluido que se traslada permanentemente entre el espacio físico y el ciberespacio generando procesos diferentes de elaboración, estos procesos requieren espacios-tiempos holgados y prolongados. En los intersticios de la nueva situación virtual presencial conseguimos encontrar momentos, a veces efímeros, otras que requieren un trabajo prolongado para construir un discurso intersubjetivo.

Los nuevos espacios terapéuticos de pacientes que se desplazan geográficamente o de pacientes con modalidades psicopatológicas específicas o de edades juveniles, requieren sesiones de psicoterapia (individual, grupal o familiar) presenciales combinadas con otras con skype, foros, chats o whats app y plataformas de creación colaborativa.

Observamos el sentimiento de extrañeza delante del aparato, tal como lo describe Pirandello, hablando del actor, este sentimiento de extrañeza es en sí del mismo tipo que la extrañeza del hombre delante del espejo, aunque ahora el espejo puede ser trasladado al público. El que ahora denominamos “espejo tecnológico” es el producido por las pantallas conectadas por Internet y tiene características especiales: reproductibilidad tecnológica de texto, imagen y sonido, capacidad de memoria y autoedición, funcionamiento como hipertexto y en red a nivel global.

En cuanto a la reproductibilidad técnica Walter Benjamin comenta que uno de los riesgos que genera es el de la estéril copia del mundo exterior. En la psicoterapia online, uno de nuestros desafíos es que las producciones e intercambios de producciones adquieran características de intersubjetividad, intimidad y creatividad.

Antiguamente, en la era preinternet, el que la obra fuera mostrada por un aparato, resaltaba la importancia del montador de la obra y que el actor perdiera en parte la posibilidad de adecuar su interpretación al público. En la era de Internet es posible realizar una autoedición o montaje de la obra y la comunicación persona a persona recupera la posibilidad de que el discurso sea regulado por la presencia del otro. Sin embargo la reproductibilidad tiene sus peculiaridades, por ejemplo en las sesiones por skype, la presencia del punto de vista de la cámara produce un montaje visual que quita relieve a las posibilidades de comunicación (para que el otro perciba nuestra mirada, debemos mirar a la cámara del ordenador en lugar de mirar a los ojos del interlocutor en la pantalla), por otro lado la posibilidad de la presencia de la propia imagen en la pantalla altera de una manera extraña la comunicación.

Como dice Walter Benjamin hablando de cine, el público es un examinador, pero un examinador distraído, así también podríamos describir a algunos de nuestros jóvenes pacientes hiperconectados a las pantallas, llevemos a este público, en la psicoterapia online, a una posición de actor participante atento a las emociones.

El espacio deslocalizado, permite coincidir en la pantalla estando ubicados en diferentes espacios del planeta y también en diferentes tiempos (asincronía y sincronía en la comunicación).

El espacio fluido que utilizamos en los entornos virtual-presenciales requiere una conceptualización de un espacio que se traslada de la virtualidad a la presencia y de la presencia a la virtualidad atravesando diferentes pantallas y escenarios. En la pantalla se produce un continuo entre el espacio interior y el espacio exterior (la pantalla es un espacio transicional interior-exterior, realidad-fantasía, yo-otro).

El tiempo atemporal, en el texto y en la imagen digitalizados y registrados en la memoria del ordenador, pero también formando parte de un sistema de memoria global, integrado por las memorias de todos los ordenadores conectados en un momento en red.

Pasado presente y futuro pueden editarse o re-editarse de diferentes maneras.

En resumen, las características de este nuevo encuadre son: tiempo atemporal y espacio deslocalizado y fluido que implican un diferente tipo de conciencia y de mecanismos de elaboración. Espacio vacío y de libertad, cuerpo cómoda y estáticamente ubicado, sentimiento de extrañeza y características de espejo tecnológico.

A pesar de la rapidez de las transformaciones descriptas y el desconcierto que generan, este libro intenta transmitir una profunda esperanza en el futuro de la psicoterapia y de las nuevas generaciones.

Raúl Vaimberg Grillo

Mayo del 2013

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