8. Diez Maneras de cuidar la mente. Entender el pasado, vivir el presente y proyectar el futuro

Entender el pasado, vivir el presente y proyectar el futuro

Raúl Vaimberg. Colaboración de Alberto Kaminker

 

El tiempo para Chema Madoz

El tiempo para Chema Madoz

 

Para abordar nuestra relación con el pasado, el presente y el futuro, necesitamos reflexionar acerca de la relación que tenemos con el tiempo y el espacio. Uno de los aprendizajes fundamentales de la infancia es el de los conceptos del espacio y del tiempo. Su percepción subjetiva va variando a lo largo de las diferentes edades, de las diferentes circunstancias vitales que nos tocan vivir, con quien las vivimos y de la experiencia emocional asociada a esta experiencia.

En nuestra subjetividad el espacio y el tiempo son multidireccionales, podemos avanzar y retroceder en el tiempo así como alterar su secuencia cronológica, por ejemplo en las reconstrucciones que realiza nuestra memoria al desarrollar una novela de nuestra propia vida. También pueden mezclarse espacios de diferentes lugares o incluso espacios internos o fantaseados con otros reales. Los recuerdos de las dimensiones de los espacios de nuestra infancia varían de manera sorprendente cuando los volvemos a ver de adultos, seguramente es en parte, por la diferencia de tamaño de nuestro cuerpo y de nuestro punto de vista, sin embargo, por otra parte, la conexión entre el espacio y la experiencia emocional también tienen una demostrada relación. Hay espacios que se expanden y nos permiten sentirnos más holgados o también perdidos; otros espacios se contraen y nos permiten sentirnos protegidos o también encerrados.

En la física la relatividad del tiempo y del espacio es producto de las posiciones y especialmente del movimiento de los observadores, además de las características del entorno como la presencia de materia o de la fuerza de la gravedad. En psicología la relatividad queda relacionada con la subjetividad, o sea, con la interpretación subjetiva que hace el observador de las variables espacio-temporales.

Una de las características del comportamiento neurótico es la dificultad para estar conectado con el presente, y en cambio, una tendencia a vivir pensando en el pasado o estar preocupado o anticipando el futuro. En la patología severa, una de sus características, es la tendencia a vivir en un presente permanente que no es moderado por la experiencia del pasado ni por la conciencia de riesgo y las consecuencias de los actos en el futuro.

En las psicoterapias, la pretendida clasificación entre las que tratan el pasado, el presente o las que ayudan a definir los proyectos futuros, suele ser falsamente diferenciadora. Puede ser que en determinados momentos o en determinados perfiles psicológicos convenga subrayar aspectos de estas dimensiones, pero básicamente pensamos que, pasado, presente y futuro están en permanente interacción dinámica. El pasado suele influir sobre lo que somos capaces de vivir en el presente y sobre cómo podemos imaginar el futuro. También podemos pensar que las experiencias que vivimos en el presente son capaces de hacernos redimensionar nuestra historia, resignificandola (otorgando nuevas significaciones a las experiencias vividas), seleccionándolas de otra manera o priorizando diferentes aspectos de lo vivido. Las decisiones que tomamos en el presente pueden variar significativamente nuestros proyectos de futuro. Por último el futuro que somos capaces de imaginar o el que nos espera tiene un vigorosa influencia sobre la percepción que tenemos de nuestro presente y de los recuerdos que se activan en nuestra mente. Como vemos en estos ejemplos, pasado, presente y futuro están ya definidos y al mismo tiempo están en permanente proceso de construcción.

La relatividad de la percepción del tiempo:

El pasado es lo que recordamos, el presente es lo que estamos viviendo y lo que simultáneamente va ocurriendo a nuestro alrededor. El futuro es lo que esperamos que ocurra o lo incierto que está por venir. A veces se confunden nuestros deseos con nuestros recuerdos y con nuestra realidad presente. En última instancia la percepción del tiempo y del espacio son relativas a la subjetividad del protagonista o a los complejos procesos intersubjetivos que ocurren junto a los interlocutores de nuestro entorno.

El presupuesto básico de la teoría de la relatividad propuesto por Einstein[1] es que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador: así, la longitud de un objeto en movimiento o el instante en que algo sucede, a diferencia de lo que sucede en mecánica newtoniana, no son invariantes absolutos, y diferentes observadores en movimiento relativo entre sí diferirán respecto a ellos (las longitudes y los intervalos temporales son relativos y no absolutos).

Cono del tiempo

Cono del tiempo

Reproducción de un cono de luz, en el que se representan dos dimensiones espaciales y una temporal (eje de ordenadas). El observador se sitúa en el origen, mientras que el futuro y el pasado absolutos vienen representados por las partes inferior y superior del eje temporal. El plano correspondiente a t = 0 se denomina plano de simultaneidad o hipersuperficie de presente (También llamado “Diagrama de Minkowski”). Los sucesos situados dentro de los conos están vinculados al observador por intervalos temporales. Los que se sitúan fuera, por intervalos espaciales.

El espacio-tiempo de Minkowski es una variedad tetradimensional en la que se entrelazaban de una manera insoluble las tres dimensiones espaciales y el tiempo, las tres dimensiones espaciales (x, y, z) y el tiempo (t). El nuevo esquema de Minkowski obligó a reinterpretar los conceptos de la métrica existentes hasta entonces. El concepto tridimensional de punto fue sustituido por el de evento. La magnitud de distancia se reemplaza por la magnitud de intervalo.

Además, la teoría de la relatividad general propone que la propia geometría del espacio-tiempo se ve afectada por la presencia de materia, de lo cual resulta una teoría relativista del campo gravitatorio.

El tiempo en filosofía

Aristóteles observa que se perciben el tiempo y el movimiento juntos. El concepto del tiempo incluye conceptos como “ahora”, “antes” y “después”. El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después. El tiempo es una gran paradoja. Es un “fue” que ya no es. Es un “ahora”, que no es: el ahora no se puede detener, pues si tal ocurriera no sería tiempo. Es un “será” que todavía no es. El tiempo no tiene dimensión, cuando vamos a apresarlo se nos desvanece. Pasado, presente y futuro aparecen como memoria, atención y espera.

A partir de la teoría de la relatividad el tiempo es una cuarta coordenada o mejor dicho espacio y tiempo son coordenadas en un universo tetradimensional. En el cine, como en cualquier otro medio capaz de reproducir tecnológicamente la realidad (Benjamin, 2011)[2], tiempo y espacio se fusionan y pueden ser alterados a partir del montaje de la película, en la era de internet esta posibilidad de edición puede ser realizada autónomamente (autoedición). Tiempo y espacio reales y virtuales se combinan determinando dos modalidades de presencia: la presencia física y la presencia virtual.

En el espacio y el tiempo físicos, el espacio es un orden de coexistencias y el tiempo es un orden de sucesiones. En el espacio y el tiempo virtuales estos ordenes pueden alterarse, estableciéndose una mayor proximidad con el funcionamiento de la mente, que, como aparato representacional, genera un permanente proceso de autoedición subjetiva.

Recordar, repetir y elaborar

En psicoterapia psicoanalítica observamos que el sufrimiento mental consiste en la repetición en vínculos actuales de situaciones relacionadas con el origen de la enfermedad. “Se repite para no recordar” o “como una manera de recordar a través de los actos” (Freud, 1914)[3]. El pasado se actualiza en el presente sin existir una clara consciencia de ello. La comprensión y la toma de conciencia de estos procesos en los cuales pasado y presente se confunden es parte fundamental del proceso terapéutico (aquí y ahora como allá y entonces).

Aquí y ahora con nosotros

Desde la psicoterapia psicodramática, se destacan otros procedimientos, como el aquí y ahora (espacio y tiempo presentes) vivido con el terapeuta y con los compañeros de grupo en psicoterapia de grupo. No se descarta la importancia de elaborar las repeticiones de la vida del paciente, pero se prioriza la posibilidad de lo nuevo que puede ser vivido tanto con el terapeuta como con los compañeros de grupo. El presente y su proyección hacia el futuro predominan, aunque la menor distancia emocional de la relación requiere una permanente evaluación de las intervenciones del terapeuta.

 

¿Qué significa entender el pasado?

Vamos cambiando a lo largo de nuestra vida. Sin embargo nuestra identidad permanece y algunos de sus rasgos nos resultan reconocibles e identificables durante toda nuestra existencia. Muchas de las vivencias que tenemos en el presente reactivan o repiten experiencias de nuestro pasado, tanto las que nos han respaldado y enriquecido como aquellas que nos han resultado dolorosas y las maneras en las cuales las hemos podido reparar o sobrellevar. Entender el pasado nos permite discriminar aquello que podemos y queremos repetir de lo que requiere cambio y transformación.

 

¿Y vivir el presente?

Vivir el presente es darle lugar a nuestro cuerpo, las sensaciones y estímulos que entran por nuestros sentidos, las emociones y los sentimientos. Es estar atento a lo que sucede adentro de uno mismo y a nuestro alrededor.

El presente contiene lo positivo y lo negativo, el placer y el dolor, la alegría y la tristeza, requiere distanciarse del pasado y dar lugar a la aparición de lo nuevo. Observamos que lo conocido constituye un obstáculo a la posibilidad de descubrir lo nuevo, asimismo la experiencia del pasado nos brinda una base de conocimiento que facilita conservar una línea de estabilidad.

 

¿Qué queremos decir con proyectar el futuro?

En la sabiduría popular se dice: “Ten cuidado con lo que deseas que puede ser que se cumpla”. Nuestra disposición mental hacia un determinado escenario posible, hace mas probable que se vayan generando o seleccionando las condiciones más favorables para que ese escenario se realice.

Partimos de la idea de que, en parte, podemos ser artífices de nuestro propio destino, aunque también es cierto que nuestro pasado nos condiciona y que las circunstancias que nos rodean pueden favorecer o dificultar determinadas proyectos o decisiones que tenemos que tomar.

Terminemos con una de las reflexiones de Martín Fierro, el personaje principal de una de las obras fundamentales de la literatura argentina:

 

EL TIEMPO SEGUN MARTIN FIERRO

En el canto XXIX, del Regreso de Martín Fierro, el gaucho debe aceptar el desafío de un payador llamado “El moreno”. Los contendientes tienen una ardua competencia que culmina con los siguientes versos:

Canta el moreno:

Si responde a esta pregunta
Téngase por vencedor;
Doy la derecha al mejor;
Y respóndame al momento:
Cuándo formó Dios el tiempo
Y porque lo dividió.

 

MARTIN FIERRO

Moreno, voy a decir
Según mi saber alcanza:
El tiempo sólo es tardanza
De lo que está por venir;
No tuvo nunca principio
Ni jamás acabará,
Porque el tiempo es una rueda,
Y rueda es eternidad;
Y si el hombre lo divide
Sólo lo hace, en mi sentir,
Por saber lo que ha vivido
O le resta que vivir.

 

[1] Einstein, Albert. http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_la_relatividad

[2] Bejamin, W., (2011). L’obra d’art a l’època de la seva reproductibilitat técnica. Barcelona: Llibres a l’Abast. Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936).

[3] Freud, S. (1914). Recordar, repetir y reelaborar. Obras completas (OC). Tomo XII, Buenos Aires: Ed. Amorrortu, 1981.

 

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Comments
One Response to “8. Diez Maneras de cuidar la mente. Entender el pasado, vivir el presente y proyectar el futuro”
  1. eduardo diez dice:

    me ha encantado tu trabajo Raul

    el trozo que copio a continuación creo que aclara de manera excelente la diferencia entre terapias de insight del pasado y terapias de accion del presente-futuro

    en psicoterapia psicoanalítica el sufrimiento mental consiste en la repetición en vínculos actuales de situaciones relacionadas con el origen de la enfermedad: el pasado se actualiza en el presente sin existir una clara consciencia de ello. La comprensión y la toma de conciencia de estos procesos en los cuales pasado y presente se confunden ADEMAS DE LA POSIBILIDAD DE RE-SIGNIFICARLOS SON parte fundamental del proceso terapéutico …

    … mientras que … en la psicoterapia psicodramática, se destaca el aquí y ahora vivido con el terapeuta y con los compañeros de grupo, sin descartar la importancia de elaborar las repeticiones de la vida del paciente, pero priorizando la posibilidad de lo nuevo que puede ser vivido tanto con el terapeuta como con los compañeros de grupo, y dando predominancia al presente y a su proyección hacia el futuro

    un abrazo, eduardo diez
    diezcalzadaeduardo@gmail.com

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